domingo, 2 de agosto de 2009

Las lesiones cerebrales por trauma


Las lesiones cerebrales por trauma podrían tratarse con fármacos para el Alzheimer, según un estudio del Centro Médico de la Universidad de Georgetown en Estados Unidos que se ha hecho público durante la Conferencia Internacional 2009 de la Asociación de Alzheimer que se celebra estos días en Viena (Austria).
Los investigadores han descubierto que los mecanismos celulares destructivos que se activan en la enfermedad de Alzheimer también se desencadenan tras una herida cerebral por trauma. El descubrimiento sugiere que las nuevas terapias podrían ser eficaces en ambos trastornos.
Según los investigadores, la desactivación de estos mecanismos en parte utilizando un inhibidor de la secretasa gamma, una clase de fármacos para la enfermedad de Alzheimer en ensayos clínicos en la actualidad, reducían la pérdida de neuronas en modelos animales de una lesión cerebral por trauma y protegía a los animales de los problemas motores y cognitivos.
Según explica Mark Burns, director del estudio, "el objetivo en el caso de ambas enfermedades es prevenir la muerte neuronal y este estudio sugiere que una terapia podría posiblemente funcionar para ambas".
Ambos trastornos están asociados con la acumulación de amiloide beta, un péptido cerebral tóxico. Esta sustancia se suele encontrar en el cerebro de pacientes mayores que murieron de enfermedad de Alzheimer pero también en una tercera parte de las víctimas de una lesión cerebral traumática, algunas de ellas niños. Se sabe también que las personas que sufren una lesión cerebral de este tipo tienen un 400 por ciento más de riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer.
Según explica Burns, la acumulación de amiloide beta se produce en una segunda fase de daños que sigue a la muerte 'necrótica' inmediata de las células nerviosas después de una lesión cerebral. Esta lesión secundaria puede durar meses, si no años, dando lugar a grandes huecos en el tejido cerebral.
Los péptidos amiloides se producen cuando una proteína cerebral larga conocida como proteína precursora amiloide es dividida en dos por la enzima secretasa beta y cortada una vez más por una segunda enzima conocida como secretasa gamma. Los agentes que inhiben la actividad de la secretasa gamma se están estudiando ahora para la enfermedad de Alzheimer.
En este estudio, los investigadores utilizaron ratones que fueron tratados con DAPT, un inhibidor experimental de la secretasa gamma o ratones modificados genéticamente para no producir secretasa beta y denominados 'knock-out BACE'. En los ratones inalterados y no tratados normales, la lesión cerebral dio lugar a una rápida acumulación de amiloide beta, junto con deterioros cognitivos y motores.
Sin embargo, los ratones tratados con DAPT y los modificados para carecer de la secretasa beta mostraron lesiones cerebrales que eran un 70 por ciento más pequeñas que las de los animales control y experimentaron mínimos deterioros.
Burns concluye que los descubrimientos además asientan la conexión entre la enfermedad de Alzheimer y las lesiones cerebrales traumáticas y muestran que "la modulación de la secretasa beta y gamma podría proporcionar nuevas dianas terapéuticas para el tratamiento de las lesiones cerebrales por trauma".

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